Si sigues el sendero...
Quizá descubras una vieja puerta de madera.
No tengas miedo de abrirla.
Lleva mucho tiempo esperándote.
Gracias por haber llegado hasta aquí.
Estaré esperándote al otro lado.
Me encantará leerte.
Cuando regrese del Bosque...
Leeré tus palabras con la misma ilusión con la que tú has recorrido estos senderos.
Si algún día quieres volver...
Déjame el lugar donde poder encontrarte.
Gracias por sentarte un rato a mi lado.
Cuando regrese del Bosque leeré tus palabras.
Hasta entonces...
Esta siempre será tu casa.